martes, 5 de mayo de 2015

LOS REYES DE NAVARRA Y EL MITO DEL GRIAL VII REVELACIÓN 2


Torre de las tres grandes finiestras, palacio de Olite, 5 de mayo de 1421

Allá enfrente resplandece el santuario de Uxue al calor de este sol primaveral. Pronto acudirás a la romería a postrarte ante santa María. Y allí, de rodillas, todavía creerás oír latir el corazón de tu padre. Demasiados pecados que redimir... Tú has intentado todos los remedios para salvar el alma de quien te dio el ser, y con la suya, también la de toda tu dinastía, pero no sabes si lo habrás conseguido todavía...

El libro del Apocalipsis te hizo comprender, sí, pero mucho más aún el de la Commedia de ese exiliado florentino llamado Dante Alighieri. En el primer canto de su magna obra –la que da inicio a su viaje por los Infiernos- ya lo dejaba bien claro, para quien supiese entenderlo:

…ché questa bestia, per la qual tu gride,
non lascia altrui passar per la sua via,
ma tanto lo 'mpedisce che l'uccide;
e ha natura sì malvagia e ria,
che mai non empie la bramosa voglia,
e dopo 'l pasto ha più fame che pria.
Molti son li animali a cui s'ammoglia,
e più saranno ancora, infin che 'l veltro
verrà, che la farà morir con doglia.
Questi non ciberà terra né peltro,
ma sapienza, amore e virtute,
e sua nazion sarà tra feltro e feltro.
Questi la caccerà per ogne villa,
fin che l'avrà rimessa ne lo 'nferno,
là onde 'nvidia prima dipartilla…


“…Pues esta Bestia, que gritar te hace,
no deja a nadie pasar por su camino,
y tanto se lo impide que los mata;                                         

y es su instinto tan cruel y tan malvado,
que nunca sacia su ansia codiciosa,
y después de comer más hambre aún tiene.                              

Con muchos animales se amanceba,
y serán muchos más hasta que llegue el Lebrel 
que la hará morir entre crueles dolores.                           

El Lebrel no se alimentará de tierras ni de dinero,
Sino de virtud, amor y sabiduría,
y nacerá bajo favorable constelación.  
                        
Él la perseguirá de pueblo en pueblo,
hasta que la arroje por fin al abismo,
del que la hizo salir el Diablo…” 

Lebrel Blanco de la Orden del collar de Bonefoy,
en las bóvedas de la catedral de Pamplona

¿Y quién será ese “Lebrel”? No tu padre, desde luego. Tampoco ya tú, demasiado viejo para salvar el mundo. No tus hijos legítimos, Carlos y Luis, que murieron hace ya casi veinte años, sin dar tiempo a aleccionarlos sobre su papel en el cumplimiento de todas estas profecías. Sobre todo en las más importantes de todas ellas, las de Saint Remy y Saint Cesarée, que hablan de la llegada de un Gran Monarca que pacificará definitivamente el mundo:

Armas de los reyes de Navarra
en el Armorial de Geldre
“...Hacia el fin de los tiempos, uno de los descendientes de los reyes de Francia, reinará en todo el territorio de lo que fue el Antiguo Imperio Romano. El caos se extenderá por toda la Cristiandad, donde ya no habrá calma hasta que el hijo de Blanca haya subido al trono de sus antepasados. Carlos o Luis habrá de ser su nombre. Entonces, brillará el rayo de la Misericordia Divina, pues la Suprema Justicia habrá vencido a todos los malos. 

Llega el noble desterrado, el dado por Dios, sube por fin al trono de sus ancestros de donde lo había arrojado la malicia de los hombres depravados.
Será el más grande de los reyes del linaje de Francia y el último de su raza, y la flor de Lis, saldrá radiante de una nube. La fe renace, un hombre, instrumento de Dios ha vuelto a encender la antorcha. Felices los que hayan sobrevivido a los tiempos de calamidad para poder verlo. Gloria a Dios”.

A tus hijos bastardos les diste nombres de héroes de leyenda: Godofredo, por quien conquistó Jerusalén, y Lancelot, por el mejor caballero que vieron los siglos, aquel llamado a encontrar el Grial, hasta que cayó rendidamente enamorado de la reina Ginebra. Por eso fue precisamente él quien entregó en tu nombre a santa María de Uxue el cáliz que encargaste al mejor de tus orfebres: el castellano Ferrando de Sepúlveda. Tus armas adornan el nudo, y recogen la sangre de Cristo en cada consagración igual que hizo José de Arimatea al pie de la cruz. Esta copa será el Grial navarro por antonomasia, y si ese permanente contacto sagrado no mantiene a salvo a los tuyos, no sabes ya qué más podrá lograrlo…

Cáliz de Ujue.
Año 1394
Lancelot era inteligente, por eso lo hiciste clérigo. Y comprendió sin dificultad todo lo que le explicaste sobre la familia de la que provenía, y compartió con entusiasmo tu ardua y secreta misión. Hasta tal punto que diseñaste  sus armas cuartelando las tuyas propias con las del héroe de novela de su mismo nombre. Casi te sabes de memoria el fragmento del “Lancelot du Lac” ¿Recuerdas?:

Armas de don Lancelot de Navarra,
en el dormitorio canonical de la catedral de Pamplona
“…El caballero Lancelot busca refugio. En un claro de la floresta ve un modesto pabellón de caza.

La mujer que le da la bienvenida no es otra que Zoraida, confidente y

mensajera de Viviana, la Dama del Lago, su madre adoptiva.

Le entrega el pergamino de Viviana en el que está escrito:

"Mi querido Lancelot, deberás liberar el Castillo de la “Guardia Dolorosa”

con el fin de dar el primer paso que te llevará por el camino del

Santo Grial. Así te convertirás en el mejor caballero del mundo.

Para ello deberás ser tan casto como valiente…

Zoraida le explica los hechizos que impregnan el castillo:

día y noche atruena sus muros un concierto fantasmal de aullidos, sollozos y gritos.

Este castillo es defendido por dos murallas con una sola puerta.

Cada una está custodiada por diez caballeros a los que deberás vencer para llegar al patio.

Para luchar contra ellos, Zoraida le entrega tres escudos. Cada uno cuenta con un poder específico.

El primero es de plata, con una banda rojiza cruzando su campo, y proporciona la fuerza de un hombre.

El segundo, con dos bandas, la de dos hombres y el tercero, con tres bandas, la de tres hombres.


Además, le advierte de que si se las arregla para tomar el castillo, le será descubierta toda la verdad acerca de su regio linaje.

Con la mágica ayuda de esos escudos, que desde entonces serán sus armas heráldicas, Lancelot conquista el castillo, que a partir de ese momento abandona su triste nombre para pasar a conocerse como “Castillo de la Joyosa –alegre- Guardia”. Precisamente en su honor ordenaste levantar la torre del palacio de Olite donde guardas tus libros y tesoros más preciados…

Torres de las Tres grandes finiestras y de la Joyosa Guarda
Palacio de Olite
Es justo reconocer, sin embargo, que no fuiste el primero en rendir homenaje a esas novelas de caballería que tanto amas. Simplemente seguiste el modelo que tanto te gustó cuando visitaste la poderosa corte de tu primo el duque de Borgoña, Felipe el Atrevido. Allí, sin ir más lejos, dio ejemplo a todos su chambelán, Regnier Pot, que cuarteló sus armas propias con el ajedrezado cruzado por dos alfanjes sarracenos de Palamedes, el caballero de la Tabla Redonda que tanto amó a Isolda, sin ser jamás correspondido. Y dicen que lo hizo así porque Régnier amaba en secreto y sin esperanza alguna a la duquesa…

Armas de don Régnier Pot,
chambelán del duque de Borgoña
Tumba de Philippe Pot, nieto de Regnier,
actualmente en el Museo del Louvre.
La más hermosa de todas las medievales que han llegado hasta nosotros
Detalle de la misma tumba, donde pueden apreciarse las armas familiares
Sí, buen vástago te salió aquel hijo tuyo, don Lancelot, que hasta llegó a ser patriarca de Alejandría, aunque no conseguiste que llegase a ser obispo de Pamplona. Pero aún así le negaste el nombre regio por antonomasia, pues sólo un descendiente legítimo tuyo podía llamarse Carlos y dar cumplimiento a todos estos augurios. Y ahora precisamente tu heredera, la princesa Blanca está a punto de dar a luz...

Armas de don Lancelot de Navarra,
Patriarca de Alejandría
Miniatura de la novela "Lancelot du Lac"
BNF, siglo XIV
Si es niño, a él le tocará no sólo lavar la mancha original de la familia Evreux, sino también salvar al mundo de las asechanzas del Demonio.

Sí: él será el Lebrel del que habló el Dante en su Divina Comedia, aquel que confinará definitivamente a la Bestia del Apocalipsis en el Infierno…

El príncipe de Viana, con todas las divisas de la
Casa Real de Navarra: las hojas de castaño,
el triple lazo y el lebrel blanco

Y con esta séptima entrega llega a su fin la saga navarra del Grial en la que he hablado de casi todo, menos del Grial. Pero se ha podido ver al menos a reyes emparentados con héroes de leyenda (e incluso con héroes auténticos), muchos y muy bellos escudos, hermosísimas obras de arte, historias olvidadas de monarcas que pretendían -y hasta algunos lo conseguían- vivir insertos permanentemente en una novela de caballerías (cosa que al menos yo les envidio vivamente), y muchas otras maravillas que al paso me han ido saliendo. 

Ahí quedan escritas para quien quiera leer las siete. 
A quien haya aburrido, pido perdón. 
A quien haya entretenido doy las gracias. No buscaba mayor premio.

En cualquier caso, confieso que yo jugaba con ventaja desde el principio, porque hace ya mucho tiempo que encontré el Grial: 


Y sí: desde luego puedo asegurar con bastante fundamento que esa es la copa del hijo de un carpintero...



© Mikel Zuza Viniegra, 2015