viernes, 25 de marzo de 2011

LA VERDAD NO ESTÁ AHÍ DENTRO



Informe para el Comisario Jefe de la División de Policía Científica, Area de Investigación Criminal, de la Policía Foral de Navarra.

Los agentes Muez -numero de placa 778-, y Escaniz -número de placa 1512-, adscritos a dicha Area y a dicha División, certifican la estricta veracidad de todos los datos recogidos en esta declaración...

Con fecha 23 de marzo de 2011 recibimos aviso desde el Archivo General y antiguo Palacio Real, de un alboroto en la sala gótica donde estaba desarrollándose una de las ponencias del "Congreso Internacional 1512 Conquista e incorporación de Navarra a la Monarquía de España".

Personados en el lugar, alcanzamos a ver como las ambulancias se llevaban a los dos profesores que en ese preciso momento estaban protagonizando el debate. Según el programa fijado, se trataba del catedrático de la Universidad de Valladolid Cristóbal Villalba y de la profesora adjunta de la Universidad de Zaragoza Juana Enríquez.

En una somera inspección ocular del lugar de los hechos, pudimos comprobar que dos de los sillares que forman la bóveda de piedra bajo la que estaba situada la mesa de los conferenciantes se habían desprendido, yendo a caer estrepitosamente sobre ellos. Fuimos informados que de forma milagrosa, sólo habían resultado afectados la mano del catedrático y el pie de la profesora, pues dado el tamaño de las piezas caídas, las consecuencias hubieran podido ser mucho peores...

Una vez despejada la sala, solicitamos al Director del Archivo las imágenes de la conferencia interrumpida, pues él mismo nos había advertido de que todas las intervenciones se graban en video con vistas a una futura publicación por parte del Gobierno de Navarra de las conclusiones históricas obtenidas.

Examinada la cinta en cuestión, no se observa nada raro, más allá del apasionamiento de ambos ponentes en la exposición de sus postulados. Sin ánimo de ser exhaustivos, éstas son algunas de las aseveraciones vertidas en su charla:

C.V: "-A la luz de la documentación de la que disponemos, queda bien clara la necesidad y obligación del Rey Católico de defenderse de un país enemigo como tras el conciliábulo de Pisa era Navarra. Si no hubiera ordenado la invasión, ahora Navarra sería francesa, y muy bien podríamos decir que los encierros, en vez de delante de los toros, se correrían delante de las ocas del Perigord." -Risas de aprobación en la sala-.

J.E: "-¿Cómo negar que Navarra formaba parte de la hispanidad desde tiempos de los godos? Las evidencias de que los reyes privativos de Navarra se preocupaban mucho más de sus dominios en Francia que los situados a este lado de los Pirineos son tantas, que resultaría redundante enumerarlas. Bastará con decir que la cantidad de oportunidades que la monarquía hispánica ofreció a los navarros para prosperar en la corte o en América, compensa con creces la mínima perdida que supuso no poder mantener la independencia del reino..." -aplausos enfervorecidos en la sala-.

La conferencia sigue entre afirmaciones parecidas hasta que llega el momento del, por llamarlo de alguna manera, "accidente". El derrumbe, contemplado a velocidad normal, no parece guardar mayor misterio que el de la degradación del mortero que los sostenía en su lugar, pero contemplando las imágenes fotograma a fotograma, puede verse una materia transparente de la que parecen "colgar" ambos sillares, que se estira hasta romperse justo encima de la mano y del pie de los dos profesores. Esa misma "elasticidad" hace que, soltada su carga, vuelva a recogerse en los huecos que han quedado en el techo.

Provistos de una escalera de tijera, procedimos a investigar la bóveda buscando confirmar si nuestra impresión anterior resultaba cierta o se trataba de un simple efecto óptico. Efectivamente, en las dos oquedades producidas por el desprendimiento de las piedras, hallamos una sustancia mucilaginosa que parecía reaccionar a nuestros intentos por arrancarla del lugar que ocupaba ahora casi por completo. Finalmente pudimos separarla e introducirla en una caja para su posterior estudio en nuestros laboratorios del cuartel de Beloso Alto.

La agente Escaniz, como experta forense, fue quien se encargo de llevar a cabo el proceso, sorprendiéndose de que al abrir la caja, casi toda la sustancia se hubiera evaporado. Apenas quedaba la justa para ser estudiada bajo un potente microscopio. Como quedó dicho, esta extraña materia era practicamente transparente, pero bajo la lente de aumento, una especie de nucleo celular quedó revelado: una imagen compatible con un escudo pudo ser fotografíada. Comparándola con el archivo de señales heráldicas de la Policía Foral, pudimos establecer sin el menor asomo de dudas, que se trataba de las armas de los reyes Juan de Labrit y Catalina de Foix...

No sabiendo muy bien como continuar nuestra investigación, decidimos ponernos en contacto con el sabio jesuita Padre Jaso, experto en estos asuntos, y hoy retirado de su labor docente en el castillo de Javier, y una vez leído nuestro informe, nos ofreció esta posible explicación a lo sucedido:

-"Las manifestaciones fantasmales se producen siempre a través de lo que se denomina ECTOPLASMA. Esta sustancia es en principio aquella que forman los fantasmas en sus materializaciones y que dejan como rastro de su paso "real" por nuestro mundo. Es una sustancia blanda y viscosa, maleable, desagradable al tacto y que proviene del más allá...
El ectoplasma puede causar telekinesias (desplazamiento de objetos). Ectoplasmia o, concretamente, ectoplasma, deriva del griego "ectos" = fuera y "plasma" = cosa formada o modelada..."


Comprendemos la dificultad que tiene dar crédito a estas conclusiones, pero teniendo muy en cuenta que la Policía Foral tiene en sus filas al mayor número de historiadores titulados de todos los cuerpos de seguridad de Europa Occidental, creemos que merece la pena consignar qué era lo que estaban diciendo los conferenciantes justo en el momento en que se produjo el incidente, para que, a pesar de las consecuencias que este informe pueda tener en nuestra ulterior carrera profesional, quede establecido que, muy probablemente, la verdad no estuvo nunca ahí dentro. Dentro del "Congreso Internacional 1512 Conquista e incorporación de Navarra a la Monarquía de España", queremos decir...

C.V. : -Resulta obvio pues que Navarra acertó, históricamente hablando, al librarse de unos gobernantes tan nefastos como Juan y Catalina, empeñados en perseguir a un súbdito tan leal como el conde de Lerín.

J.E. : -Yo aún diría más: la "feliz unión" de Navarra a la monarquía encarnada por Fernando el Católico, tan sólo vino a restañar una herída dinástica mal cerrada, pues ningún historiador serio podrá negar la lógica de que Fernando completara la labor de su padre, el egregio y mal comprendido Juan II, cuya noble labor siempre ha sido mal vista por prejuicios románticos sobre su otro hijo, el príncipe de Viana. En ese orden de cosas, sin duda providencial, Juan de Labrit y Catalina de Foix sobraban, y como tal hubo que eliminarlos de la ecuación..."

Firmado:

Agentes Muez y Escaniz.


© Mikel Zuza Viniegra, 2011